Amados míos:

Abran sus ojos y su corazón. Observen. Sientan. Miren más allá de lo evidente.

El mundo, aunque a veces parezca lo contrario, está sanando. La humanidad está comenzando a recordar el camino del amor incondicional.

En las últimas semanas ocurrió algo mágico. Por momentos, los seres humanos volvieron a unirse. Dejaron de sentirse separados por países, por razas, por fronteras, por idiomas, por formas de pensar o por condiciones de vida. Por momentos, volvieron a recordarse como uno. Y esto lo vivieron de distintas maneras: en momentos de celebración, de fiesta, de emoción compartida, pero también en momentos de profundo dolor, donde el sufrimiento de unos tocó el corazón de muchos.

Queremos que sepan que eso que vivieron no fue casualidad. Fue apenas el principio de lo que nosotros, desde este lado del velo, llamamos la nueva humanidad. Una humanidad en la que la separación comenzará a perder fuerza. Una humanidad en la que hombres y mujeres caminarán lado a lado. Una humanidad en la que la paz, el amor, la compasión y la conciencia dejarán de ser ideales lejanos para convertirse, poco a poco, en una nueva forma de vivir.

Sabemos que para muchos de ustedes esta realidad puede parecer todavía utópica o idealista. Sabemos que al mirar las noticias, las guerras, las pérdidas, las diferencias y el dolor del mundo, puede parecer difícil creer que algo nuevo está naciendo. Pero queremos que sepan esto: esa realidad ya comenzó.

Está naciendo en cada persona que elige no responder con odio. En cada corazón que se abre al dolor de otro. En cada mano que ayuda. En cada oración. En cada acto de compasión. En cada momento en el que recuerdan que no están separados. Les reiteramos nuestro más profundo respeto y orgullo, porque ustedes son los guerreros y las guerreras de luz que eligieron venir a la Tierra para acompañar esta transición de la humanidad.

Recuerden que no están solos. Aún hay mucho trabajo por hacer, muchas conciencias por despertar y muchos corazones por abrir, pero caminamos con ustedes. Trabajamos hombro con hombro para acompañar este nuevo hito en la evolución de la humanidad.

Los amamos y los acompañamos siempre.

Arcángel Metatrón