Queridos míos:

Honramos su paso por esta vida y el profundo deseo de su alma de haber elegido venir en un momento tan importante para la humanidad. Queremos que sepan que solo las almas más valientes están hoy transitando la Tierra.  Y sí, son ustedes, cada uno de ustedes, los guerreros de Dios quienes están acompañando a la humanidad en su tránsito hacia una nueva morada, hacia una nueva dimensión.  Siéntanse profundamente orgullosos de estar realizando una tarea  tan ardua, tan desafiante y a la vez, tan hermosa. 

Queremos que sepan que los amamos profundamente y que entendemos lo complejo que puede resultar este momento para ustedes. Sabemos que el mundo puede sentirse de cabeza, que muchas veces lo que sucede parece irreal, como una película que no termina de tener sentido.  También vemos el esfuerzo que les está costando concretar sus sueños, alcanzar aquello que anhelan, sostener la fe cuando las cosas no se acomodan como esperaban. Amados míos, no olviden que están viviendo un momento de transformación, un momento en el que todo lo que era, ya no será y lo que viene es totalmente nuevo.

Sabemos que esto desafía completamente a su mente humana, porque su mente busca orden, certeza y la sensación de tener todo bajo control… Y, hoy, justamente es eso lo que se está moviendo. 

Por eso venimos a recordarles que no están solos, que son profundamente amados y sostenidos por nosotros los ángeles y por Dios mismo. Queremos recordarles que donde ustedes ven caos, nosotros vemos transformación; y que ahí donde ustedes no encuentran una salida, Dios ya ha trazado el camino. 

Sabemos que hay confusión, pero hoy les pedimos que confíen.  Ríndanse al amor de Dios, a su plan infinito, a su visión perfecta. Recuerden quienes son,  sus amados guerreros, aquellos que nunca serán soltados de su mano.  

Confíen porque están en la antesala de la realidad más plena y hermosa que han venido a experimentar.

 

Los acompaño hoy y siempre,

Arcángel Metatrón.

 

Mensaje canalizado por Angélica Bovino, 7 de abril del 2026

 

Nota:  

Recibí este mensaje en meditación y me hizo mucho sentido. Entendí muchas cosas… porque a veces, desde nuestra mirada humana, no alcanzamos a ver todo lo que se está gestando a nivel humanidad. El “humanito” quiere todo acomodado, quiere certeza, quiere sentir que tiene el control… sin darse cuenta del gran salto cuántico que  estamos dando. Y eso no quiere decir que no duela. Que sea un proceso colectivo no significa que no te esté costando en lo personal, que no haya momentos de confusión o de cansancio. Mi consejo hoy es muy simple… hónrate en lo que estás sintiendo. Permítete atravesar la emoción sabiendo que no estás solo, y recordando que en todo momento estás siendo sostenido por Dios.