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Queridos hijos míos:

Hoy es un día de fiesta, de celebración, de rendir homenaje a la Luz, a la resurrección y al amor.

No es suficiente con festejar, con ir a la Igles201323161229_he_is_coming_soonia y reunirse en familia para celebrar la Pascua.   Algunos de ustedes me han llamado Maestro, pues bien permítame enseñarles que mi muerte y mi resurrección  también tuvo la función de mostrarles el camino hacia su propia resurrección.

¿Cuántos de ustedes están muertos en vida?  ¿Cuántos dormidos en su consciencia?  ¿Cuántos pasando por situaciones de vida difíciles que consideran inevitables?  ¿Cuántos sintiéndose presos de su propia existencia?  ¿Cuántos no pudiendo ver el camino que inevitablemente se abre ante ustedes como una nueva posibilidad?
Pues bien, durante algún tiempo la humanidad entera decidió vivir en las tinieblas, en el dolor, en la agonía, en LA CRUZ…

Hoy los invito a trascender ese momento de dolor, a salir de la cárcel que ustedes a través de sus pensamientos y limitaciones están creándose constantemente,  a dejar de ser víctimas de otros para convertirse en los creadores absolutos de su existencia.    Los invito a superar los obstáculos, a remover piedras,   a superar el miedo y entregarse a la Luz.

Que esta Pascua y todos los días de su vida
sea una Resurrección, un renacer a la luz, un VOLVER A ESTAR VIVO en la alegría, en el amor.
En la Luz los acompaño, los honro y los amo incondicionalmente,

Jesús.