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Queridos niños de Dios:

 Estamos siempre con ustedes, acompañándolos y asistiéndolos cuando nos lo requieren.

 Vemos , desde nuestra perspectiva, como en muchas ocasiones se frustran y se enojan con facilidad,  se desilusionan o se entristecen porque no pueden cambiar las circunstancias a las que se enfrentan.   Nos piden una y mil veces que los ayudemos a cambiar su situación,  sin querer terminar de entender el porqué o el para qué están viviendo esta situación en particular. 

 Les recordamos que todo aquello que experimenten en su vida humana, es parte de su lección, parte de lo que cada uno de ustedes viene a aprender para seguir evolucionando como almas.        Inclusive esas situaciones “problema”, en realidad son situaciones “maestras”;   que lejos de estar aquí como un castigo o un karma;   están aquí como una bendición,  una experiencia que te permitirá aprender una lección valiosa,  que te llevará a  desarrollar en ti habilidades,  valores, talentos que de otra forma no los hubieras encontrado, y que seguramente en otros momentos podrás compartir con los demás. 

 De tal manera en que lejos de quejarte de tu situación,  evadirla,  ignorarla o maldecirla una vez más;   te invitamos a que te quites la venda de los ojos, la veas de frente y te preguntes a ti mismo.  ¿Qué tengo que aprender yo de está situación?  ¿Cómo fue que llegué a ella?  ¿Qué es lo que esto viene a enseñarme?  ¿Para que me sucede?  ¿Qué talentos o habilidades tengo que desarrollar  o he desarrollado en mi para poder sobrevivir/superar esta situación?   ¿Cómo es que esta situación se me presenta como un maestro de vida? 

 Cuando seas capaz de  contestar estas preguntas te darás cuenta de que cada uno de tus  “problemas”  está también cargado de bendiciones.        

 Te recordamos una vez más que estamos aquí para ayudarte en cualquier circunstancia,  no nada más a  salir de tus “problemas”,  si no a aprender de ellos, ¡Convirtiéndolos en Bendiciones!

 Te amamos y te acompañamos siempre.

 Arcángel Zadquiel

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