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Queridos hermanos:

 

Después de la relación con Dios y consigo mismo, la familia es la relación básica de crecimiento, fuente de amor, que tiene el hombre.   Es por eso la importancia de lo que a continuación les digo.

 

Debes de tener en cuenta que antes de venir a este plano, tú seleccionaste la familia en la que ibas a nacer,  tú escogiste a tus padres, a tus hermanos y a todos tus familiares directos.  Sabemos que muchos de ustedes estarán pensando en lo que han vivido con sus familias y pueden pensar que no existe forma de que ustedes lo hubieran escogido.    Se acordarán de  algunos de sus familiares que quizá los lastimaron,  que  estén lejanos o con quienes definitivamente no tienen una buena relación y  podrán decir que no hay forma de que ustedes hayan seleccionado tal situación.

 

Pues bien, sepan que todas y cada una de sus relaciones son parte de una red muy fina que compone su crecimiento.  Cada una de sus relaciones,   cada situación de amor, de felicidad, de encuentro, de desencuentro, de abandono, de abuso, de abundancia, de carencia,  de cercanía o lejanía fue creado por su alma en pro de lograr un crecimiento aún mayor.   Entonces, cada situación que se presenta en el núcleo de la familia por muy sencillo o complicado que parezca,  es un escalón hacia arriba en la evolución de su alma.

 

Para que estas situaciones, que en ocasiones implican dolor, se conviertan en crecimiento, se requiere:

*   Cambiar la perspectiva.  Observar la situación desde una perspectiva más elevada que te permita salirte de la escena, convertirte en observador externo.

 

*  Ser consciente y honesto sobre  rol que jugaste o  has estado jugando.

* Hacer un recuento de las habilidades, talentos, fortalezas o valores que has tenido que desarrollar para hacerle frente a la situación

 

* Darte cuenta de  lo que aprendiste a partir de esta situación

 

Te darás cuenta de que al hacer esto sucederán muchas cosas:   dejarás de pelear, ya que verás  que tu victimario es tu gran maestro;   será mucho más fácil perdonar y ver con compasión al otro y en algunas ocasiones,  cuando entras en franco contacto con tu ser superior, podrás agradecer al otro el haber puesto frente a ti todas estas situaciones que te llevaron a desarrollar ciertas aptitudes y a obtener el aprendizaje.

 

De esta manera,  reconoce a tus padres, tus hermanos y tus familiares directos como a tus compañeros de viaje,  tus grandes maestros, tu fuente de aprendizaje profundo,   que te permiten avanzar cada vez más en tu espiritualidad.   Recuerda que todo, incluyendo a tu familia, está en orden Divino y que siempre te estamos acompañando.

 

Te amamos y estamos contigo hoy y siempre.

 

Arcángel  Raguel.

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Extracto del libro Escucha a tus Ángeles con el Corazón de Angélica Bovino,  a la venta en www.gandhi.com.mx

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