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Queridos míos:

Una vez más insistimos en estos dos conceptos que son básicos para que puedan vivir en armonía y alcanzar esa paz interior que tanto anhelan:

  • Fluir con los cambios.
  • Vivir en el desapego.

Son frases que pueden parecer muy sencillas, pero están llenas de significado.

Recuerden, hermanos, que la vida humana no es estática, está en pleno movimiento.    Constantemente están evolucionando, cambiando;  simplemente, tomen como ejemplo el cuerpo humano:  el corazón late, la sangre corre, los pulmones respiran,  los músculos se estiran y contraen, hay estímulos eléctricos y los órganos trabajan.   Esto hace que un segundo sea total y absolutamente diferente al siguiente.  Nunca vuelve a ser exactamente igual.       Así sucede con los animales, las plantas, en fin, el planeta en general.    Como se darán cuenta esto hace que exista una constante en la existencia terrenal:    el movimiento y con este,  el cambio.    Pretender que algo sea completa y absolutamente estático es  prácticamente imposible.

Entonces, si los seres humanos cambian constantemente,  las circunstancias también cambian;  de esta forma  podemos afirmar que lo NORMAL es la evolución y el movimiento.      ¿Te das cuenta?   Pretender que las circunstancias de tu vida no cambien, sería ir en contra de tu propia naturaleza.   Entonces por qué o para qué aferrarte.   Para que  te desgastas intentando evitar lo inevitable.  Lo mejor es aprender a fluir con los cambios.

Entender que nada es para siempre,  que la vida es como una danza y que hay que aprender a bailar:    qué habrá momentos de disfrutar y momentos de soltar;   momentos de completa compenetración y momentos de individualidad,  momentos de armonía y momentos de aparente “caos”…    Y también en algunos momentos la música cesará y reinará el silencio.     Nunca es igual.

Fluir es aceptar que este momento por muy bueno o malo que sea, también pasará y será sustituido por otros momentos;  por otras situaciones y por otros eventos, que al final son los que te hacen sentir que sigues vivo.

Vivir en el desapego es no aferrarte a nada,  a ningún instante, persona, ni situación;   saber que en la medida que se resisten al cambio natural e inevitable, se topan una y otra vez con la frustración y el dolor;  y entender que en la medida que acepten este flujo de vida, se toparán con la alegría de estar y sentirse vivos.

Una vez más esperamos que estas palabras estén llenas de sentido para ustedes y les pedimos que abran sus corazones al amor que nosotros los ángeles les ofrecemos.

Los amamos siempre.

Arcángel Gabriel.