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Queridos míos:

Cuando decimos fluir, hablamos de mucho más que dejarse llevar por la corriente;  eso sería tanto como ir sin un rumbo definido, dejando que sea el entorno el que determine las circunstancias de la vida y no uno mismo.

Cuando  hablamos de fluir,  nos referimos a  establecer una meta y emprender el camino hacia ese lugar,  abriendo los ojos y tomando las oportunidades que se presenten, disfrutando  cada paso, aprendiendo y confiando.

Entonces, fluir  implica:

TENER CLARO HACIA DONDE TE DIRIGES:  Qué es  lo que se deseas  y lo que se necesita para lograrlo.  Cuando ese lugar al que deseas llegar está alineado con tu más alto bien, el camino simplemente se abrirá para ti.

CONVERTIRSE EN UN OBSERVADOR DE LAS OPORTUNIDADES:   El Universo se encarga de satisfacer tus necesidades y abrir las puertas para que los pequeños objetivos se cumplan.   Es tu obligación abrir los ojos y tomar lo que se vaya presentando.  En plena consciencia de que no siempre las oportunidades se ven como tu las esperas.

DESAPEGO:  Aprender que cuando  una situación en particular no se da, es porque no correspondía en ese momento.   Aceptar las cosas como son, soltar lo que no corresponde y continuar el camino es parte de fluir.

DISFRUTAR EL CAMINO:   Cada parte del camino es tan importante como el logro mismo del objetivo.  Disfrutar cada paso que se da y  aprender del camino mismo, también es fluir.

CONFIAR, CONFIAR, CONFIAR:   En que los ángeles te ayudaremos a llegar a tu destino.

Te das cuenta,  cuando fluyes no es que dejes todo en manos de Dios o de nosotros los ángeles;  hay un proceso de co-creación en donde tu también tomas una parte activa.

Cuando  seas capaz de observar estos puntos y fluir, verás que tu vida se vuelve más fácil y entras en un estado de mayor paz y serenidad.

Cuando fluyes, sueltas la ilusión del  control y todo el estrés que conlleva  el tratar de  dominar las circunstancias de tu vida.

Fluye, confiando que te estaremos contigo en el camino, eliminando los obstáculos y haciendo tu caminar más placentero y feliz.

Te amamos y acompañamos siempre,

Arcángel Gabriel.