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Han recorrido un largo camino para llegar a este momento,  han tenido muchos aprendizajes y muchos de ustedes han trabajado arduamente en su misión.

Hace algunos años se veía imposible, sin embargo hoy pueden darse cuenta de que una nueva realidad es inminente y que ya estamos en el umbral de esta nueva era, de este amanecer a una nueva humanidad.

¡Felicidades y bienvenidos a su nueva realidad!

Han sido muy valientes en venir en estos tiempos y al ser detonadores y parte activa de este cambio.   También han sido muy afortunados al ser testigos del nacimiento y el florecimiento de una nueva humanidad.

Si pudieran observar desde nuestra perspectiva,  ha sido hermoso ver  cómo sus pequeñas luces se han ido engrandeciendo y cómo cada uno de ustedes ha ido haciendo su trabajo personal para brillar e iluminar a sus más allegados.   Hemos visto su caminar, hemos visto lo valientes que han sido cada uno de ustedes al atreverse a sanar su pasado (a veces no nada más de esta vida, han ido lejos, muy lejos).     Hemos visto sus lágrimas, su dolor, sus enojos, hemos visto sus alegrías y sus momentos de profunda inspiración.    Pero, lo más importante, hemos visto cómo han descubierto el amor y como lo han ido dejando crecer en sus corazones,  cómo han sembrado la semilla del amor de Dios y como jardineros pacientes e incansables la han hecho crecer.

Hoy están firmes, fuertes, inquebrantables;  conectados con su más profunda humanidad y también con su más alta Divinidad.

Ustedes son el ejército de Dios, Él los llamo para ser sus manos, sus ojos y sus pies en esta de época de cambio;  y cada uno de ustedes han acudido a su llamado.     Hoy pueden sentirse satisfechos porque el trabajo fue hecho, esa pequeña semilla que Dios sembró en su corazón años atrás,  rindió frutos.  Hoy estamos viviendo los resultados de esos frutos.

Se han abierto al amor de Dios, se han abierto a su energía y a su palabra Divina, pero lo más importante se han abierto a su cercanía,  a la posibilidad de que Él habita en ustedes,   se han abierto a la posibilidad de entender que al ser la Divinidad parte de ustedes, ustedes también son parte de lo Divino y se convierten en parte activa de Dios; han descubierto su Divinidad.

Han crecido, han ascendido en un gran espiral y aunque en ocasiones pensaron que caminaban en círculos llegando al mismo lugar,  no lo hacían, a pesar de estar viviendo de manera repetida algunas situaciones, era diferente porque ustedes aprendían,  crecían y se movían.   Hoy están en la cúspide de esta montaña espiral,  en el umbral,  ante la puerta dorada, cristalina que los transporta a su nueva realidad.

Ahora es momento de acelerar aún más tu crecimiento,   que potencien sus capacidades,  sus talentos,  es momento de salir  de su zona de confort y que sean ustedes a partir de hoy, quienes marquen sus propios límites.

Es momento de cambiar su forma de estar en el mundo y su perspectiva de la  realidad, de tener una visión más elevada que les permita engancharse menos en situaciones que antes los ataban o los reprimían.

Por último,  es momento de aumentar en ustedes su consciencia de lo Divino, hace crecer el amor  de Dios en su corazón, poniendo de manifiesto la infinita capacidad de amar que cada uno de ustedes posee.

Los amamos hoy y siempre,

Arcángel Metatrón