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El día de hoy fui a correr a Chipinque. Siempre he dicho que la forma en la que corro refleja claramente lo que estoy viviendo. Tal cual como señala la ley de atracción: como es arriba, es abajo;  como es adentro, es afuera; como corro, es mi vida. Por otro lado, estoy plenamente convencida de que los ángeles y Dios se valen de la naturaleza y cuestiones cotidianas para pasarme mensajes y darme guía.

Hoy fue uno de esos días en que la corrida se volvió mensaje, metáfora, meditación y un claro reflejo de lo que está siendo mi vida – ¡Uff! Empecemos por el principio…

Hace semanas que planeamos un viaje a Monterrey. Supe que tenía que correr Chipinque, es algo que cada vez que doy un curso ahí quiero hacer y que termino no haciéndolo por miedo, poniendo pretextos como el  yoga, osos en el camino o hacerlo antes de que amaneciera.

IMG_2884Finalmente supe que no había pretexto que alcanzara, lo tenía que hacer. Me desperté muy temprano, me vestí y al salir me topé con un día muy frío, neblina densa y espesa, que impedía ver con claridad el camino. Aun así decidí continuar con mi intención de correr. Era como si una parte mía insistiera en que lo tenía que hacer y decidí hacerle caso una vez más a mi voz interior – que por cierto es muy sabia y siempre me lleva a buenos lugares- .

De camino rumbo a la montaña, miles de pensamientos fatalistas relacionados con el evento pasaron por mi mente: – con éste clima me voy a terminar de resfriar, hasta cosas ridículas como que no fuera a ser que con tanta neblina me vuelva invisible a los coches y me atropellen. Gracias a Dios me di cuenta de que lo que sentía solamente era MIEDO y de que ERA MI ELECCIÓN la perspectiva para hacer frente a lo que se me presentaba. Decidí tomar mi miedo de la mano, amigar con él y SEGUIR ADELANTE, prometiéndome a mí misma que si me sentía en verdadero peligro, abortaría por completo la misión.

Así, sintiendo mi miedo pero sobreponiéndome a él me baje del coche, hice mis estiramientos iniciales y comencé a correr. Chipinque es una montaña. DE antemano sabía que eran 7 km de subida y otros 7 de bajada. No tenía ningún tipo de expectativa sobre lo que iba a ser mi corrida en la montaña; no es una ruta sencilla, pero tampoco es un reto mayor, por lo que sin más comencé a correr. Creo que el no haber tenido expectativas, ni buenas, ni malas, lo hizo más fácil.

Los dos primeros kilómetros me costaron mucho trabajo, la neblina estaba muy densa y no se podía ver mucho más adelante. Por lo que solamente me podía concentrar en el paso que estaba dando; un paso a la vez, momento presente, me repetía sin parar. Mientras corría, pensaba, cuantas veces en la vida, nos encontramos en esta situación, en la que el futuro inmediato se ve turbio o no se ve con claridad y lo único que nos queda es enfocarnos en el momento presente. Pues aquí lo estaba viviendo en carne propia: un paso a la vez, enfocándome solo en el pedacito de carretera que estaba pisando. Obviamente el miedo se acrecentaba a cada paso y el pensamiento que vino es ¡CONFIA!, confía en el camino, aunque no lo veas ahí está, confía en tus pies, en tus piernas, tus entrenamientos y tu fortaleza, confía en todas tus herramientas internas que te ayudan a enfrentar este momento y a salir avante; pero sobre todo, CONFIA EN DIOS y en los ángeles que te están acompañando todo el tiempo, que no te hubieran permitido llegar hasta aquí si esta experiencia no fuera enriquecedora y para tu más alto bien. Empecé a centrarme en mi respiración mientras a manera de mantra repetía para mí misma: YO CONFIO.

Pensaba que la densidad de la neblina iba a ir en aumento conforme fuera subiendo, para mi sorpresa, a partir del IMG_2849kilómetro 2, la neblina empezó a disiparse, comencé a tener más visibilidad y me sentí más tranquila y libre. Esto me recordó la impermanencia de la cosas, por muy malo que sea lo que estás viviendo nada durará para siempre. Para cuando llegué al km 3 había salido por completo de la nube, el sol brillaba, se sentía más calor y la sensación era de estar corriendo sobre las nubes. Yo en particular me sentía mucho más ligera y feliz. De verdad el gran mensaje aquí fue, cuántas veces es el mismo miedo el que te ciega ante la vida y cuando decides confiar, la vida misma se encarga de aclararte el panorama. Además, por otro lado encontré un mensaje mucho más profundo: el miedo, las preocupaciones terrenales, lo cotidiano pueden tener una densidad muy espesa, absorbente; vivir en esa densidad es muy difícil, se podría decir energéticamente agotador, asfixiante. A veces solo necesitas subir un poco tu vibración, subir un poco tu energía, subir un poco tu consciencia para salir de la densidad y poder ver la belleza de tu vida; para poder vivir en mayor plenitud.

El recorrido fue hermoso, vi las nubes, montañas, el sol en su esplendor, me sentía como una niña que se sorprendía con todo, a pesar de que es un camino que he recorrido tantas veces en coche, hacerlo corriendo me dio una perspectiva totalmente diferente, era como si hoy, al decidir sobreponerme a mi miedo y confiar, pudiera ver lo cotidiano con una mirada diferente. También influyó el hecho de bajar la velocidad, me dio la oportunidad de admirar tanta belleza; no es lo mismo la velocidad del coche, que ir corriendo, me imagino que si hubiera caminado, seguramente hubiera apreciado otras cosas.

IMG_2848Mientras continuaba subiendo, comencé a sentirme parte de la montaña, no era yo corriendo contra la montaña, nitratando de dominarla; era simplemente yo siendo parte de toda esta belleza, un sentimiento de unicidad me invadió. Me sorprendió que subir fuera algo tan natural, es decir, no me estaba costando trabajo, simplemente lo hacía y surgía. La presencia de la montaña, su magnificencia, su fortaleza, su solidez, me recordaban constantemente que yo también

soy eso: PRESENTE, MAGNÍFICA, FUERTE, SOLIDA era como si la montaña me estuviera reflejando estas cualidades que ya existen en mí.

En el kilómetro 6, ya casi al llegar a mi objetivo, el ego volvió a aparecer, esta vez en forma de cansancio y dolor de piernas. En ese momento el arcángel Miguel se hizo presente, como siempre enviándome señales, primero un pájaro azul hermoso que se posó junto a mí, seguido por una canción que empezó a sonar en mi mente que siempre me lo recuerda You raise me up  -Tu me Elevas-… específicamente vino a mi mente el coro que dice:

You raise me up, so I can stand on mountains;
You raise me up to walk on stormy seas;
I am strong when I am on your shoulders;
You raise me up to more than I can be.

Tú me elevas para que me pueda parar en montañas,
Tú me elevas para que pueda caminar sobre mares tormentos,
Soy fuerte cuando estoy sobre tus hombros,
Tú me elevas a más de lo que puedo ser.

Y así, con esa confianza de traer al Arcángel Miguel junto a mí siempre guiándome, protegiéndome, empujándome a llegar más lejos y haciéndome más fuerte, continué y concluí mi ascenso.

IMG_2866Al llegar a mi objetivo encontré un mirador hermoso en donde pude apreciar las montañas y las nubes, pude tomar una fotografía y meditar. Mi meditación fue breve, pero hermosa, me vi parada en este mismo lugar con mis brazos extendidos hacia el cielo, recibiendo una cascada de luz, abundancia, prosperidad, paz y amor incondicional. Me sentí expandida, libre, profundamente amada por Dios, llena de paz y confianza. Llena de esperanza. Vine a este lugar a recibir un mensaje para el año que comienza y me encontré con esto, creo que no puedo pedir más.

El descenso fue divertido, venía feliz, contenta, puedo jurar que venía corriendo y dando brinquitos como niña, disfruté aún más el paisaje, vi ardillas, me detuve a percibir el olor a bosque, admiré las poquitas flores que había, pero sobre todo estaba gozando todos los sentimientos y la luz que salían de mi corazón.

Al llegar al km 11 – 3 de subida – regresé a la neblina, conforme fui bajando se fue haciendo más y más densa, pero esta vez ya no fue importante, yo estaba cambiada, renovada, expandida y llena de luz. Esto me hace pensar en la importancia de meditar día a día, elevar nuestra energía, de conectarnos con Dios, de tal forma que al regresar a lo cotidiano, podamos hacerlo con más frescura, con más ligereza, con más confianza y esperanza; en fin ¡con mucho más LUZ!

Creo que cada vez somos más los que somos capaces de ir más allá de la densidad del miedo, los que somos capaces de ver más allá de la neblina y de elevar un poco nuestra expectativa para entender que la vida, tal cual como es ahorita ya es bellísima. Y una vez más, entender que cada uno de nosotros tiene la opción de elegir en donde queremos vivir… ¿En la densidad del miedo o en el amor, la confianza y la luz?

Les dejo un abrazo y les deseo un año 2015 lleno de luz, abundancia, salud, prosperidad y amor incondicional.