Select Page

Queridos míos:

Sabemos, estamos conscientes de lo doloroso que es para muchos de ustedes haber perdido a sus familiares cercanos, a personas a las que se sentían profundamente vinculados y quienes dejan en su vida un gran vacío que es muy difícil, casi imposible volver a llenar. A partir del fallecimiento de un familiar se suscitan una serie de sentimientos que deben tener una salida o un flujo, que deben de ser expresados; y como siempre deben de ser canalizados de una manera positiva.

Desde su perspectiva humana, el hecho de “perder” a un familiar les puede generar tristeza, enojo, rabia, incertidumbre, desconcierto. Todos estos sentimientos son generados a partir del apego y de la resistencia al cambio; son sentimientos muy humanos y que no deben de ser juzgados o reprimidos; simplemente al aparecer deben de ser vividos y permitir que fluyan en la total y absoluta consciencia de que son parte de un proceso de duelo y desapego. Les recuerdo que la muerte es el regreso a casa, el volver a la fuente tras haber estado en esta vida, aprendiendo y compartiendo lo aprendido, evolucionando como almas, siendo cada vez seres más elevados.

La muerte es la separación del cuerpo físico, que sirvió como vehículo al alma; es la transformación, la liberación del alma que prevalece aún después de la muerte.

Ahora bien, para aquellos que despiden a un familiar, pueden vivirlo de diferente manera: el dolor de perder a su ser querido estará presente; sin embargo, pueden elegir vivir ese dolor a través del sufrimiento, del apego y de la desesperanza; o pueden elegir ser conscientes de que ese ser, amado profundamente por ustedes ha trascendido, que está en el hogar cerca de Dios, rodeado de ángeles y seres de luz que lo acompañan; pueden elegir vivir este dolor en la consciencia de que el duelo es un proceso; un camino que se recorre como una forma de honrar y de despedirnos de aquellos que amamos y con la fe y la esperanza de que se seguirán reencontrando como almas.

Con esto querido mío, no te digo que no vas a extrañar a ese ser que tanto amabas, o que no te va a doler su partida,   pero también te digo que encontrarás en el fondo de tu corazón el consuelo que tanto anhelas.

Te invito amado mío a que cada vez que extrañes a ese ser querido tuyo, generes en tu corazón una burbuja de luz y la llenes con todo aquello que te gustaría expresarle a tu familiar, ahí desde tu corazón, en una exhalación envía esa burbuja hacia el alma de esa persona que tanto amas, con la completa seguridad de que todo esto será recibido por su alma.

Acuérdate que nosotros tus ángeles te estamos acompañando, buscando aligerar la pesada carga que este proceso implica para ti; te abrazamos, te consolamos y susurramos lo mucho que te amamos a cada momento. Solo ábrete a recibirlo.

En el amor más profundo y la compasión,

Arcángel Azrael.